La COCA COLA

Al ingerir una lata de este refresco, estamos recibiendo diez cucharadas de azúcar como un gran golpe; esto provoca una reacción muy intensa en nuestro cuerpo, que si no vomitamos en ese momento es porque el organismo provee ácido fosfórico para equilibrar esos niveles exagerados glucosa en la sangre. Sin embargo, no es suficiente: como efecto dominó, la glucosa eleva los niveles de insulina transformando toda la azúcar ubicada en el hígado en grasa. En consecuencia, la presión arterial se eleva, bloqueando los receptores de adenosina (molécula predominante en el proceso del sueño) y así continuar en estado de alerta.

¿Y esto qué provoca? Que el ácido fosfórico se una al calcio, al magnesio, al sodio y al zinc en el tracto gastrointestinal, sobrealimentando al metabolismo para la  eliminación pronta de estos nutrientes a través de la orina. Recordaremos que estos elementos son importantes en nuestro organismo para su buen funcionamiento en general. De lo contrario, al perderlos, el cuerpo se desequilibra, generando diferentes tipos de enfermedades tanto físicas como emocionales.